El concepto Arte en el espacio público se viene designando desde los años 60 aquellas tendencia de muchos artistas a sacar sus obras de los museos y a integrarlos en el espacio urbano. Desde entonces una joven generación de artistas se ha involucrado a lo público desechando el espacio nítido museal. Ahora mismo el espacio público confronta nuevos condicionamientos urbanos, historicos, politicos y sociales, lo que hace del artistas público un activista y un nuevo ciudadano. El objeto fundamental del Arte Público es desmitificar el concepto de creatividad… Nuestra intención es convertirnos de nuevo en ciudadano.

viernes, 11 de mayo de 2012

KEITH HARING


Keith Haring nació y creció en Reading, Pennsylvania. Mostró temprano interés por el arte y estudió diseño en la Ivy School of Professional Art de Pittsburgh, ciudad en la que montó su primera exposición individual –de obra aún abstracta– a los veinte años, en 1978. Ese mismo año se trasladó a Nueva York para estudiar en la School of Visual Arts. Allí entró en contacto con el graffiti, que se convertiría en una de las mayores influencias en su trabajo, y desarrolló la campaña de postgraffiti que le llevó a la fama.
En la percepción mayoritaria las actividades del graffiti y del postgraffiti forman parte de un confuso conjunto de elementos cuyos parecidos son evidentes pero cuyas fundamentales diferencias pasan desapercibidas. Como hemos repetido a menudo, la diferencia básica entre uno y otro es su público: el escritor de graffiti se dirige exclusivamente a una audiencia especializada compuesta sólo por sus pares –los únicos preparados para entender su mensaje– mientras el artista de postgraffiti trabaja para el público general.
Uno de los malentendidos más comunes producto del desconocimiento de esta realidad es la clasificación de Keith Haring, Jean-Michel Basquiat o Kenny Scharfcomo artistas del graffiti. Aunque el fenómeno sería una influencia importante en todos ellos ninguno de los tres fue nunca escritor de graffiti. Eran pintores formados en la tradición del arte culto que experimentaron en mayor o menor medida con la actuación independiente en la calle.
La vinculación es consecuencia de varios factores. Por un lado, sus estilos pictóricos –definidos como “bad painting” (pintura mala)– son en diferente medida cercanos al del graffiti de entonces. Por otro, los tres saltaron al estrellato a principios de los ochenta en Nueva York, mientras tenía lugar el breve boom del graffiti en el mundo del arte, que llevó a un puñado de escritores del metro como Lee o Futura 2000 a pintar sobre lienzo y a exponer internacionalmente. Por supuesto, Haring y Basquiat consiguieron fama a través de sus obras de calle, pero éstas no formaban parte del juego del graffiti. Eran en realidad muestras de postgraffiti, dirigidas al público general.
Existieron numerosas conexiones entre los pintores del bad painting y los escritores convertidos en artistas. Ambos grupos compartieron a menudo escenario en exposiciones colectivas. Fue precisamente en una de ellas –la influyente Times Square Show de 1980– donde Haring contactó con Fab 5 Freddy y otros escritores de graffiti. La convivencia tenía también lugar en ciertos clubs nocturnos irreverentes y cargados de contenido artístico, el ambiente natural de Haring y su entorno. En el Mudd Club el artista comisarió en 1981 la muestra colectiva Downtown Invitational Drawing Show, que incluyó a Crash y Daze entre otros muchos escritores. Haring estableció una relación cercana con Fab 5 Freddy y con las culturas del graffiti y del hip-hop.
El artista llegó a la ciudad cuando el graffiti vivía sus años dorados y desarrolló enseguida una afinidad hacia él: “Llegué a Nueva York en un momento en que las pinturas más bellas que se exhibían en la ciudad iban sobre ruedas –sobre trenes–, pinturas que viajaban hasta ti en vez de lo contrario.” “Me sentí inmediatamente a gusto con este arte. Era consciente de él donde quiera que estuviera. Así que el tiempo invertido en viajar a una galería, performance o concierto era tan interesante y educativo como aquello que me dirigía a ver. A veces ni siquiera me subía al primer tren. Me sentaba y esperaba a ver qué había en el siguiente.”
Un tren cualquiera en las líneas IRT, 1980
Pero Haring nunca pretendió practicar el graffiti: “Nunca tuve intención, sin embargo, de subirme al carro e imitar su estilo.” Fab 5 Freddy lo expresa así: “Recuerdo que teníamos conversaciones sobre el graffiti, le encantaba, entendía lo que era, sentía la energía, quería ser parte de ello, pero quería hacer su propio producto individual.”
La atracción de Haring por el graffiti tenía que ver con diferentes aspectos: “la imaginería pop, la dedicación al dibujo que hace merecer la pena el peligro […].” “La técnica de dibujo con aerosol es impresionante porque es increíblemente difícil. Y la fluidez de la línea, y la manera en que lidiaban con la escala para hacer esos trenes tan enormes. ¡Y siempre el contorno negro y definido que ataba los dibujos entre sí! Era la línea con que había estado obsesionado desde la infancia.” Efectivamente, los contornos de línea definida que caracterizan tanto el graffiti –donde aparecen procedentes del cómic, los dibujos animados y la rotulación comercial– como el trabajo de Haring –que los toma también de los dibujos animados, la base de su educación estética– ya estaban presentes en la obra del artista antes de su llegada a Nueva York.
La línea es además el elemento con que se construye la firma, la forma de graffiti más denostada, cuyos valores formales ni siquiera los paladines del fenómeno se atreven casi nunca a defender. Las firmas ejecutadas con rotulador cubrían por entonces de arriba a abajo los interiores de los vagones de metro en un salvaje contrapunto a los coloridos exteriores. Haring era también admirador de los interiores y apreciaba en las firmas valores cercanos a los de la caligrafía oriental o a los de artistas gestuales como Dubuffet o Alechinsky.


Interior de un vagón en las líneas IRT, principios de los ochenta
Pero el aspecto del graffiti que más interesó a Haring fue “la relación directa entre el artista y la audiencia.” Esta cercanía satisfacía su vocación populista, que le llevaba también a apreciar la amplitud del espectro de público que podía alcanzar actuando en la calle. Haring tomó consciencia de esto poco después de llegar a Nueva York en una ocasión en que, pintando en un estudio con grandes puertas abiertas a una calle transitada, observó cómo viandantes de todo perfil social se detenían y comentaban su obra.
Otros artistas que experimentaban entonces en Nueva York con la actuación independiente en el espacio público contribuyeron a la salida a la calle de Haring, especialmente su amiga Jenny Holzer. La piezas textuales que ésta venía instalando en forma de carteles desde 1977 inspiraron –junto con el “cut-up” de William Burroughs– el primer proyecto callejero de Haring, de 1980, una serie de carteles fotocopiados que reproducían titulares satíricos compuestos a partir de recortes de prensa sensacionalista. Los textos se acompañaban con fotografías de los protagonistas de las imposiblemente escandalosas noticias, casi siempre Reagan o el Papa.
Entre sus primeros experimentos de calle estuvo también la contrapublicidad: ese mismo año Haring intervino una serie de paneles publicitarios de Chardón –que mostraban el rostro de una mujer junto al trasero de un hombre enfundado en unos vaqueros– obliterando la primera letra de modo que leyeran “hardon” (erección). Tanto estas intervenciones como los carteles satíricos se encuentran entre los primeros ejemplos documentados de culture jamming, el conjunto de tácticas de activismo posmoderno que distorsionan con humor el lenguaje dominante para volverlo contra sí.





Originales de dos de los carteles instalados por Haring en las calles de Nueva York en 1980
Pero el proyecto público que dio fama a Haring fue otro. En 1980 comenzó a dibujar con tiza sobre los papeles negros con que la empresa explotadora de los paneles publicitarios del metro los cubría en los periodos en que no estaban alquilados. Aunque su actividad tenía lugar en el escenario más característico del graffiti la actitud de Haring era muy distinta a la de los escritores. Actuaba abiertamente mientras el metro estaba en funcionamiento, sujeto a los comentarios del numeroso público y en compañía de una fotógrafa que documentaba el proceso. Este conjunto de factores conferían a la obra un componente performático que el artista consideraba importante.
La elección de un soporte temporal –cuya usurpación no causa mayores daños– y de un material tan poco agresivo como la tiza separaba claramente el trabajo de Haring del graffiti, y solía además evitar problemas legales al artista. Pero la principal diferencia entre el graffiti y los dibujos de Haring radica en que éstos son inteligibles para el público, la característica básica del postgraffiti. Los dibujos, siempre cambiantes, eran ejecutados con un estilo claro y legible, que además de hacerlos accesibles permitía la rapidez de lectura necesaria en un entorno de flujo rápido como es el metro.
El trabajo público de Haring funcionó como una campaña de postgraffiti narrativo. A lo largo de varios años e infinidad de dibujos –hasta cuarenta en un solo día– el artista desarrolló en los paneles del metro un universo simbólico y gráfico personal que los viajeros reconocían y con el que establecían una relación diaria. Este desarrollo fue incentivado por la transitoriedad del soporte: para mantener su presencia en el metro Haring había de producir nuevos dibujos tan pronto como los carteles eran cubiertos, lo cual sucedía con frecuencia. Haring sacó también sus dibujos del metro a la calle –aunque en menor medida– sustituyendo en algunos casos la tiza por el grueso rotulador permanente propio del graffiti.
Fotografía de Ivan Dalla Tana, 1984
La enorme popularidad del postgraffiti de Haring entre la gente de Nueva York llamó en seguida la atención del sistema del arte: Andy Warhol lo adoptó en su círculo y el entonces emergente galerista Tony Shafrazi le organizó en 1982 una sonada exposición individual que significaría el despegue de su fulgurante éxito, por el que se convirtió en un popular personaje mediático en todo el mundo. Pronto exhibió su trabajo en la galería del influyente Leo Castelli y se estableció como estrella del arte profesional, aunque su populismo impidió siempre su plena aceptación entre la crítica especializada.
Haring siguió considerando el metro su lugar preferido de trabajo y no dejó de actuar en él hasta 1986, cuando el éxito comercial comenzó a provocar el robo de sus dibujos, un fenómeno que se viene repetiendo durante el último par de años en la escena del arte urbano. Ejecutó además numerosos murales en diferentes países, en ocasiones de forma autónoma. Su obra incorporó contenidos políticos cada vez más explícitos sobre todo a partir de 1988, cuando conoció su condición de seropositivo. La enfermedad le quitó la vida en 1990.
Un aspecto tan determinante como silenciado en la carrera de Haring es su colaboración con el escritor de graffiti de origen portorriqueño LA II o La Rock (Ángel Ortiz), a quien conoció en 1980. Haring había visto a menudo la firma de LA II –que tenía entonces trece años– en el East Village, el barrio natal del escritor. Impresionado por su juventud y talento Haring adoptó a LA II como protegido y lo convirtió en su colaborador durante varios años.
La relación fue estrecha y mutuamente enriquecedora: Haring introdujo a LA II, de origen humilde, en el ambiente del arte y lo llevó consigo en sus viajes internacionales. LA II por su parte llevó a Haring a una cochera de Brooklyn en la que el artista tuvo oportunidad de experimentar sobre el soporte tradicional del graffiti, los vagones de metro. Haring se benefició además de la credibilidad callejera que la participación del escritor confería a su obra.
Ambos coprodujeron un gran número de pinturas y objetos en los que el escritor llenaba de firmas los espacios negativos entre las líneas de Haring. Esta aportación fue decisiva en el desarrollo del lenguaje del artista y dio lugar al estilo que Haring convertiría en una de sus señas de identidad. LA II afirma que, si bien Haring le trataba como un igual y compartía con él los beneficios producidos por sus obras conjuntas, la fundación que administra el legado del artista le ha ignorado y ha comercializado su trabajo sin darle crédito ni dinero. Efectivamente es muy habitual encontrar en catálogos y exposiciones trabajos conjuntos atribuidos sólo a Haring.
Keith Haring y LA II: “Untitled”, 1981. Acrílico y rotulador sobre metal, 120×120cm
Llevando a la práctica el legado teórico de Warhol, Haring fue el primer artista en producir obra para el mercado popular. Dio rienda suelta a su vocación populista comercializando numerosas series de merchandising que daban la oportunidad a cualquiera, sin distinción de capacidad económica, de poseer una muestra de su obra. Esta diversificación de mercados es uno de los aspectos más característicos de la actual escena del arte urbano. Haring fue también pionero en el acceso al sistema del arte a través de una previa aceptación popular y mediática, la ruta que han recorrido recientemente Banksy o Shepard Fairey.
El éxito comercial de Haring avivó enormemente la escena de arte urbano que venía desarrollándose en Nueva York y tuvo eco también en las surgidas durante esos años en París o São Paulo. En un fenómeno equivalente al actual “efecto Banksy” numerosos artistas se echaron a la calle, en ocasiones con objetivo de construirse rápidas reputaciones personales que intentar rentabilizar en el mercado el arte.
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Las citas están tomadas de los siguientes textos: Gruen, John: “Conversation with Keith Haring”. En “The Keith Haring Show”, catálogo de la exposición del mismo título. Skira, Milán, 2005. | Haring, Keith: “Art in transit”. En “Art in Transit, subway drawings”. Harmony books, Nueva York, 1984. | Stark, David: “Conversations” (entrevista con Fab 5 Freddy, 1997). Página web de The Keith Haring Foundation.
(Fuente: Urbanario)




jueves, 5 de abril de 2012

Entrevista a Martha Cooper



Está de mas decir que Martha Cooper ha sido una de las documentalistas sobre la cultura del graffiti de las últimas décadas, y su conocimiento de la cultura urbana, hip hop y fotografía es icónica.


Recientemente Martha Cooper ha ampliado su documentación de graffitis a través de fotografías y colecciones de stickers. Sus dos últimos libros “Going Postal” y “Name Tagging” ha hecho centrar la atención en el arte en estos ámbitos.


C: En tu libro Name Tagging, explicas cómo comenzaste a apreciar los stickers antes de comprar tu primera cámara digital. Cuál fue el medio digital que inició tu interés en los stickers?


MC: Pre-digital, muy raras veces tomaba mi pesada Nikon, a menos que tuviese algo específico que tomar. Costaba unos 50 centavos el filmar y procesar todo el tiempo. Así que siempre estuve interesada en el mundo de los stickrs, por años, pero no los había observado tan de cerca ni había podido abordar tantos.
Mi primera cámara digital fué una Olympus que podía llevar fácilmete conmigo todo el tiempo. Tenía un buen lente de close-up y trabajaba bien con poca luz. Una ve que tuve la cámara, no me costó nada más que seguir tomando fotos, así que era libre de tomar todas las fotos que quisiera. La transición de análogo a digita fué todo un reto. Fotografiar stickers fué una desestresante manera para practicar con la nueva tecnología con un tema que me interesaba.




C: Qué te motivó a tomar los stickers de las calles y los coleccionarlos, en vez de sólo fotografiarlos?


MC: Siempre he sido una coleccionista. Me gusta ver diferentes tipos de cosas. Al principio, despues de fotografiar un sticker, lo imprimía y lo guardaba en un album. Luego comencé a sentirme insatisfecha, quería el original. Yo sólo fotografiaba y coleccionaba stickres hechos a mano, el cual se podría decir que es, actualmente, el único tipo de graffiti y arte urbano que puedes remover de las calles.. Claro, muchos escritores me han criticado por eso, y sé que ésta es una defensa muy debil, pero algún día, me gustaría tener un museo para exhibir los stickers.






C: Tienes una perspectiva única como autoridad femenina en este ámbito dominado por hombres. Como documentalista de una subcultura ilegal, estando en la edad de las madres de muchos de esos chicos, has tenido algun tipo de conflicto entre alguno de tus roles?


MC: No soy realmente una figura de autoridad. Trato de no juzgar. Mi papel es algo más parecido a una antropóloga: observar particivamente.




C: Tiendes a documentar aquello que no suele ser tan popular, colocando a los desconocidos a la vista del público. Tus últimos dos libros han sido sobre stckers. Porqué te dedicas a a documentar subculturas?, o , en el caso de los stickers, subculturas dentro de subculturas?



MC: Lo más divertido es saber qué es lo que está sucediendo y buscar la mejor manera para representarlo. Me gusta documentar cosas ue no han sido tan expuestas, que son más difíciles de encontrar. Estoy interesada en todo tipo de arte que se ve en la vida diaria, y la cámara es la mejor herramienta para recolectar y preservar.










C: La mayoría de tus fotografías presentan sus objetivos sin sus contextos, pero casi siempre esas fotos han sido cortadas, incluyendo esto, porqué?


MC: Mientras sea posible, fotografío los stickers cn su contexto más próximo. Pero ellas son pequeñas, por ello el detalle del mismo se perdería en las páginas de los libros, por ello, he tenido que cortar el fondo en gran parte de los casos.





C: Cómo eliges los perfiles de los artistas que aparecerán en tus libros?


MC: Elijo a los artistas cuyos trabajos más me agraden, tenga una buena foto y con quien halla estabelecido algún tipo de comunicación. En Going Postal, especialmente quise trabajar con artistas de Philly, porque ellos tienen un trazo muy fuerte en sus stickers, y en Name Tagging quise variar con artistas de distintas edades.













C: Entre todos esos stickers que ves en las paredes, qué es lo que hace que destaquen algunos?


MC: Los Stikers hechos a manos son difíceles de encontrar, así que son esos los que me interesan más. Después de esos, estam las de tipografías fuertes, o unestilo único que capte mi atención. Soy fan de ambos: graffiti y arte callejero.




C: En los 80’s y 90’s hubo muy poca documentación del graffiti y la cultura hip hop, y las pocas imágenes elgidas de esas épocas, se han vuelto icónicas. Crees que con la facilidad de la fotografía digital, podría haber una recarga de documentación?


MC: En temas de publicidad y mercadeo, es probable que asi sea. Pero en los términos de ver y compartir el arte público y callejero, nunca será demasiado.












C: Cientos de fotos de stickers y de arte urbano, son subidas a Flickr diariamente. Porqué la gente debería comprar libros de éstos temas en una era donde la misma información está en linea, de acceso libre y masivo?



MC: Siempre me hago esa pregunta todo el tioempo. Soy una amante de los libros, soy un dinosaurio… Me gusta pensar que la edición, y la selección organizada del arte, la calidad de las fotos y los textos informativos, hacen a los libros valiosos, pero tal vez no.




C: Cómo crees que shows tipo DB, puedan cambiar la percepción del público acerca de los graffitis stickers?



MC: DB ha juntado una amravillosa colección de no sólo graffiti, sino de todo tipo de artistas de stickers. La mayoría de las personas caminan por las calles con stickers y demás artes callejeras, y no las ven. DB les muestra que debe abrir los ojos hacia lo que se están perdiendo.





C:Metas o planes para el 2012?



MC: Desde el 2006 he estado documentando una comuidad en Southwest Baltimore, llamado SoWeBo, y pienso juntar todas esas fotos en libro, antes de que estos se vuelvan obsoletos.




Fuente: Vandalog





















martes, 27 de diciembre de 2011

Las 10 mejores noticias sobre arte urbano y graffiti del 2011


Porque el arte urbano tampoco escapa de las listas de fin de año, y éste 2011 fue excepcional en lo que a este tema se refiere,  la gente de LA Weekly  hizo su lista de las 10 noticias sobre las obras de arte urbano y graffiti más  notables de este año.

 10. Shepard Fairey asaltado en Copenhague: Algo está podrido en el Estado de Dinamarca, la "paz".
Shepard estaba de visita en Dinamarca en nombre de V1, una galería de notables locales de Copenhague que tal vez no hicieron su tarea en la limpieza de un lugar ya controversial para él pintar. O tal vez no les importaba a lo mejor sería para  llamar la atención de los medios de comunicación. Particularmente inquietante es que algunos europeos "anarquistas" pensaran que  sería justo para golpear y herir a un artista para mostrar su punto de vista. Sea que guste o no, nunca está bien agredir a un artista por su trabajo


  9. Risk and Retna pintan una casa para Heal the bay
El dueño de la Propiedad y el equipo de Graf Artist se ponen de acuerdo  para crear la pieza del año. Toda una casa en Santa Mónica, en su mayoría pintados en secreto por Risk y Retna en honor al evento de  Heal the Bay: día de Limpieza de Costas de la Bahía. Tres meses de preparación incluyendo un equipo de contratistas, jardineros, la mayoría de los vecinos e incluso algunos policías que contribuyeron a revelar una asombrosa  obra que duró un poco más de una semana


  8. Brooklyn Museum cancela segunda parte de "Arte en las Calles"
Fue un día triste para los aficionados al arte en Nueva York y el Museo de Brooklyn. En un correo electrónico enviado a los artistas participantes del directora del museo, Arnold Lehman, la East Coast le negó oficialmente la exposición más concurrida de la historia del MOCA. Por no mencionar el hecho de que se presentó un contingente fuerte de grandes talentos de Big Apple como Futura, Lee, Basquiat y Ramellzee. A pesar de algunas falsas etiquetas en el barrio de Little Tokyo, esto no termina aquí: Nueva York espera ser anfitrión de una sorprendente versión de la serie en un futuro próximo.

  7. JR gana el premio TED, y lleva su proyecto “Wrinkles” (Arrugas) a Los Ángeles
El activista / artista / fotógrafo francés, JR trae su serie"Las arrugas de la Ciudad", una serie de su último trabajo a Los Ángeles, con su reciente nominación del premio TED, Los Ángeles se convirtió en la primera ciudad de EE.UU. para acoger uno de los proyectos a gran escala del artista de la calle. Tal vez sus decisiones de localización en otros lugares, han sido más conmovedoras (las favelas de Brasil o de los pueblos asolados por la guerra de Somalia), pero colocar imágenes de ancianos, con el ceño fruncido tan profundo como el río Los Angeles podría iniciar conversaciones interesantes en esta meca de la cirugía plástica


  6. Revok arrestados, una fianza de 320k registros
El Condado de Los Ángeles hace un ejemplo de uno de sus artistas de graffiti más famosos y talentosos. Se escapa a Detroit, sólo para representar con una exposición en una galería a casa llena unos meses después en el Fairfax  District. El fiscal del distrito prepara un caso contra él para que no se le permita pintar en público en Los Angeles de nuevo.


 5. Los túneles están a la moda: el Proyecto de Underbelly, Paris edition
El proyecto Underbelly es un concepto de Brooklyn street artists Workhorse y PAC. La primera entrega fue en Nueva York en 2010 y fue una operación difícil, encubierta en la que 103 de los más grandes nombres en el arte callejero y el graffiti fueron invitados a un secreto, ilegal, y abandonado túnel del metro bajo tierra para hacer arte en un período de 18 meses. Sólo los amigos y un par de periodistas saben dónde está, sólo ellos lo han visto. Con el arte de Swoon, Revok, Ron English y Faile, es probable que sea impresionante. Recientemente, la edición de París se completó con 10 artistas, entre ellos HowNosm, Saber y Futura, fotografiado por Martha Cooper. Continuando con la tendencia del túnel,  el galerista Steve Lazarides recientemente organizó una exhibición de arte y fantasía en el antiguo túnel Vic de Londres, el cual nombró Minotauro. Pero tal vez Banksy lo empezó todo en 2008 con su "Festival de Cans", abierta al público en la estación de Leake Street.

 4. Saber y su pieza de publicidad aérea en el ayuntamiento
Otra proeza de Saber. Como una protesta contra la moratoria mural de la ciudad, que le ha urdido una campaña que inunda el cielo de la ciudad de Hall en la hora del almuerzo. El proyecto es apoyado por Shepard  Fairey, la revista Juxtapoz y Twitter. Con las consignas de  "El arte no es un crimen" y "Moratoria Arte Final" se ven  garabateados entre las nubes. Él podría haber hecho un punto. Y eso nos lleva a ...


 3. Moratoria de murales de Los Ángeles puede ser levantada en el año 2012
Puede que sea demasiado bueno para ser verdad, pero ¿están  LA en camino una vez más a convertirse en la capital mural del mundo? La moratoria de arte público que se inició en 2007, puede ser levantada gracias a la protesta pública, la acción de artistas y un tipo llamado Tanner Blackman. Hay un foro el 10 de enero que podría ser el factor decisivo. Los dueños de propiedades, una vez más serán  capaces de dar permiso a los artistas a hacer arte en sus edificios sin la amenaza de acciónes penales. Los artistas no serán arrestados o multados tampoco.


 2. Banksy es nominado  al Oscar y deja de arte en todo Los Ángeles
Fue nominado, pero sin haber sido invitad. Banksy vino a Los Ángeles, dejó una obra de arte que fue robado y que ha causado un furor en TMZ. La Academia tenía  miedo de lo que este artista de graffiti fuera de la ley haría si ganaba. ¿Llevaría una máscara de mono? ¿Pasaría por el escenario desnudo, como ese tipo en los años setenta? Después de todo, él ha enviado a Mr. Brainwash para aceptar su premio  de “Independent Spirit”

   1. "El arte en la calle" en el MOCA
Jeffery Deitch  logra que el museo exponga un tema que normalmente no se mostraría. El curador  genera polémica reuniendo a artistas y aficionados al arte urbano de todo el mundo en Best Coast con el fin de mostrar una retrospectiva histórica sobre la trayectoria del arte
callejero y el graffiti. Banksy  paga por “Free Mondays”, Invader evade a la policía de Los Ángeles, Eine pinta en  LA Weekly… Fue un buen año.