El concepto Arte en el espacio público se viene designando desde los años 60 aquellas tendencia de muchos artistas a sacar sus obras de los museos y a integrarlos en el espacio urbano. Desde entonces una joven generación de artistas se ha involucrado a lo público desechando el espacio nítido museal. Ahora mismo el espacio público confronta nuevos condicionamientos urbanos, historicos, politicos y sociales, lo que hace del artistas público un activista y un nuevo ciudadano. El objeto fundamental del Arte Público es desmitificar el concepto de creatividad… Nuestra intención es convertirnos de nuevo en ciudadano.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Entrevista a Douglas Garcia R.


Desde hace un tiempo queríamos hacerle una entrevista al museólogo, investigador y artista Douglas García R, es decir, entrevistar a la persona responsable de todas las actividades de la plataforma creativa urbana Taller de bicicletas y quien también se encarga de la mayoría de las entrevistas que se publican en este blog. Para tal fin, solicitamos el apoyo de la profesora universitaria y artista Gladys Calzadilla para que en nombre de Taller de Bicicletas entrevistara a nuestro coordinador, de manera que la misma resultase más imparcial y desde luego, más espontáneas,.. Este fue el resultado. 

¿Por qué irrumpir en la cotidianidad del transeúnte? 

Y porqué no hacerlo, si Caracas esta llena de irrupciones, por todos lados encontramos a vendedores ambulantes o avisos publicitarios que invaden todos los espacio urbano disponibles y que suelen convertirse en un ruido visuales,.. En el caso de Taller de Bicicletas, la interferencias son creativas, a medio camino entre arte urbano, la agitación social y de ese performance de herencia situacionista, y son temporales. Para ello convocamos a la misma ciudadanía, con propuestas sencillas que llaman a la participación, porque las ciudades necesita cada vez más de una ciudadanía creativa, de convivencia y complicidad), sobretodo, que los artistas sean de nuevo ciudadanos, y eso es un buen motivo. 

¿Cuál es la diferencia entre Arte Urbano, Arte de Calle, Arte Público?

En la praxis, las diferencias no existen porque todas son expresiones que se funden en el espacio público. Pero la calle es una estructura estable susceptible de ser diseñada y el arte de calle puede verse como un diseño. Lo urbano es otra cosa, es el conjunto de relaciones que conforman nuestra manera de vivir, por lo tanto, su entorno es inestable y momentáneo, y por el hecho de ser entorno hay una mayor contribución. En el caso, del arte público, este tiene teorías más complejas, porque no es sólo arte en la calle, es lo urbano y su espacio público, su espacio social, es a la vez, el espacio del suceso, es lo simbólico y lo funcional, lo antropológico, lo ecológico, lo filosófico y todas esas configuraciones urbanas que compone la arquitectura humana de una urbe, todo eso, son objetos a revisión y posterior compresión. De hecho, el arte público sólo era revisado por las distintas facultades de arquitectura y urbanismo, y eran ellos, quienes determinaban y diseñaban el espacio público, sembrando de monumentos dichos espacios, una práctica que se intensificó en la modernidad y se le llamó despectivamente “plop sculture”, algo que por cierto, en Caracas se realizó mucho en los setenta. Ahora mismo, esa practica es anacrónica porque la urbanofilia ha alcanzado a todos los urbanitas que ahora son arte y parte de cada espacio urbano. En definitiva, el arte público ahora es materia de estudio para facultades del arte, filosofía, sociología, en fin, todos y cada uno somos participes del arte en nuestra ciudad.

¿A lo largo de tu trayectoria que te hizo elegir el Arte Público?

Cuando me gradué en la antigua Reverón, mi vocación siempre estuvo dirigida a la museología. De hecho, coordiné por varios años al Salón Juan Lovera, pero cuando hice el post grado en museología en España y el doctorado en “Nuevas tendencias del arte contemporáneo” con el catedrático Miguel Molina, quien por cierto ha venido al país a dictar cátedra de arte sonoro, me enteré a través de ese doctorado, que el graffiti nace en Paris en el año 63 y que los parisinos reivindican el arte urbano como parte de sus muchos legados a la historia del arte, además, percibí que los europeos son muy respetuosos con sus espacios públicos, y a pesar de ese respeto, los espacios son espacio activos y no de mera contemplación, entendí que si existe una ideología ciudadanista, poco sincera, pero existe. Por todo ello, me cambié de doctorado, anotándome en el doctorado de Arte Público. Gracias a eso y a la museología fui invitado a coordinar y participar algunos festivales de arte público en España, y claro, también me hice artista urbano.

¿Cómo prefiere trabajar individual o colectivo? 

Definitivamente, me siento muy cómodo trabajando en colectivo. Reivindico con ello al arte público como arte social y al activismos a través de las arte como una de las tantas soluciones urbanas. Sobretodo, porque en España siempre trabajé con la complicidad de los amigos, incluso, de la comunidad donde vivía. No obstante, no tengo problema en trabajar en solitario, porque también soy un artista visual, y a mi manera de ver las cosas, la soledad suele mediar entre el artista y su obra. 

¿Qué deseas se produzca en el espectador al encontrarse con tu obra? 

En realidad, deseo que ellos sean participantes más que simples espectadores, porque el arte público es el “arte de hacer ciudad” y no un arte para la ciudad. Por ello, muchas de nuestras intervenciones como Taller de Bicicletas están basadas no sólo en el arte urbano, también en el reciclaje y en lo social, como bajar esos pendones que gravitan en todos los postes del alumbrado público de la ciudad que tanto ruido visual producen, pintarlos y montarlos de nuevo como una pieza de arte, eso es participación ciudadana. Pero si de deseo se trata, desearía producir en la ciudadanía un estado de bienestar y que personas que no se conocen y que probable nunca más vuelvan a coincidir, se encuentren para hacer lo mismo a favor de la ciudad. Que finalmente, todos tengan una catarsis para llevarse a casa. 

¿Que instituciones o empresas te han apoyado?

Si supieras que no hemos tenido apoyo de sector privado, porque las pocas empresas que se han interesado en nosotros nos han solicitado propuestas que obedecen más al mercadeo de su producto que al arte público y nos negamos a convocar gente para comercializar un producto. Recuerdo que en el 2010, la Coca Cola hizo un evento con los pendones que le sobraron del mundial de futbol para usarlos como soporte para el arte, y claro, pensamos que si nos hubieran apoyado a nosotros con nuestra propuesta de pendones que iniciamos en 2009, los alcances quizás hubieran sido otros, aun así, fue estupendo que sin contar con nosotros lo hicieran. 

También es justo decir, que las instituciones educativas tampoco apoyan mucho que digamos al arte público. En mi caso, tuve que dejar la docencia en la universidad José María Vargas porque la coordinadora general de Arquitectura y Diseño no estaban de acuerdo que mis alumnos participaran en intervenciones en el espacio público. Y es muy triste, que las instituciones piensen más en sus bolsillos que en su ombligo como institución educadora. No obstante, debo agradecerle en nombre de esos mismos alumnos a la gente de Fundalamas y la dirección de cultura del Municipio Sucre por el apoyo prestado para realizar eventos como Urbanitas o la interferencia de Petare donde acudieron más de 300 personas y, también al IARTE quienes recientemente nos invitó montar la 4ta edición Urbanitas en el marco de la ruta nocturna de los museos. Por lo demás, hemos participados en festivales como Por el medio de la calle y Hatillarte que son eventos edificados para apoyar la creatividad de la ciudad, demostrando que el arte público también es un buen negocio donde nos beneficiamos todos. 

¿Cuál es el origen de Urbanitas y su función en el arte venezolano? 

Caracas de los últimos años ha estado marcadas por la turbia relación que tiene la ciudadanía con la política. El caso, es que cada día más, nos encerramos en nuestras casas, y es casi, un sueño imposible visualizar una ciudad amable y desconflictivizada. Por ello mismo, los ciudadanos se han hecho más dependiente de la redes sociales… Pues, de esas necesidades de espacios públicos y de un aliado tan efectivo como facebook nace nuestro evento Urbanitas… Ahora, ¡qué función tiene Urbanitas para el arte venezolano!, pues, sería pretencioso decir algo al respeto, porque tenemos claro, que no podemos transformar la ciudad a punta de intervenciones. Por lo tanto, sólo esperamos que la historia del arte venezolano en su momento tome en cuenta que Taller de Bicicletas ha sabido unir el arte de los ciudadanos con la de artistas tales como Luis Salazar, Mariantonia Blanco, Hayfer Brea, Fe, Flix, Muu Blanco, Andreina Acero entre otros muchos, todo con el único fin de retomar los espacios urbanos que por la desidia y los altos índice de criminalidad hemos abandonado. También es cierto, que se ve más manifestaciones creativa y ciudadana a favor de los espacios perdidos de esta ciudad, y así lo demuestran colectivos como Ser Urbano o manifestaciones como Masa Critica.

¿Tienes proyectos que nos puedas contar? 

A decir verdad, mi proyecto es hacer más y más amigos a favor del arte público, porque somos artistas a la vez que somos ciudadanía activa. Creo que si nos lo permiten, podemos hacer mucho arte público y social en espacios urbanos con los distintos factores políticos de una ciudad como la nuestra. En todo caso, tengo o tenemos un proyecto que deseamos retomar y, es que en su momento se había hablado con una galería para tomar el tema de lo urbano pero llevarlo a la ilustración y al espacio interior, de manera, de darle cabida en galerías alternativas, incluso, llevarlo a los museos como se hace en otras ciudades del mundo, en fin, ya se ha hablado con dos museos... a ver que pasa. 

¿Qué le recomiendas a los que deseen tomarte como referencia y hacer Arte Público? 

En lo personal, he escrito varias cosas sobre Arte Público que afortunadamente han sido publicadas, tanto aquí como España, Colombia, Chile y Ecuador, y que se pueden encontrar por Internet, asimismo, la Plataforma Taller de Bicicletas también tiene muchas referencias publicadas aquí y algunas reseñas en México, Argentina, EE. UU y España, que también puede encontrarse en Internet. Pero la referencia más importante es, que en estos últimos años la gente ha entendido que los problemas que padece la ciudad no son problemas teóricos, por lo que hay que activarse y salir a la calle para corregirlos, y es placentero ver que hay mucha gente haciendo de la ciudad un espacio plural y participativo, y eso es una buena noticia. Por ello, Taller de Bicicletas no es la obra de un solo hombre, de hecho, esta plataforma en si misma es una autorreferencia urbana, porque además del aporte de artistas aliados y de ciudadanía, ha tenido el apoyo de muchos coordinadores quienes como Vanessa Avendaño o Esther Garcia han sabido conjugan propuestas y revisar nuevas posibilidades de interferir el espacio urbano de una manera grata y creativa. Por lo que la recomendación sería, que dejemos tanta teoría o charla sobre la ciudad pasada y la ciudad posible y, volvamos a salir, a bajar, para permanecer en la calle, para sentir, disfrutar, porque la calle de volver a nosotros. 

Mil gracias a Gladys por el favor.


Jotashock, Gladys Calzadilla y Douglas Garcia R.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Espacio, ciudadanía y Arte / De por el medio de la calle a la ruta nocturna en los Museos.


Cuando se realizó el primer evento llamado La ruta nocturna en los museos, no nos extrañó que nuestros museos nacionales e instituciones culturales afines expandan sus actividades a los espacios público, ya lo han hecho en el pasado. Lo extraño está, que la nueva burocracia estética concebida con fines absolutamente políticos de estas instituciones, luego de 14 años de socialismo no se puedan escapar de la cultura capitalista del ocio y el espectáculo, por lo tanto, no es una estrategia cultural a favor de los museos sino que no conocen otra manera de hacer las cosas. La noticia feliz es que han entendido que muchos artistas se han distanciado de las distintas instituciones del arte para comprometerse con el debate publico desde la misma ciudadanía, atendiendo cada vez más a la ciudad desde su ombligo. Este hecho a su vez, hace que los museos se involucren con aquella idea habermasiana de que lo publico en las sociedades contemporáneas no está dado, sino sustraído, por lo tanto su construcción es una tarea. Quizás, se podría decir que poco a poco y en su justa escala las calles de la ciudad se convierten en pequeños museos que abordan la critica y la distribución pública del conocimiento artístico, que los artistas urbanos conservan ese espíritu de vanguardia y solidaridad grupal que suelen perder los artistas que son arropados por las galerías, que el uso de la calle ha enhebrado al tejido artístico con el análisis social y que ese espíritu critico muy propio de las vanguardias y de la legitimación del arte hacen también de la calle un antimuseos que se distancian notablemente de la lógica del monumento. Sin darle otra lectura, ni exaltar al Arte Público sobre los museos, cada día nos hacemos concientes que estas instituciones museísticas carece de la versatilidad y la maniobrabilidad necesaria para mantener su indiscutida hegemonía, sintiendo que el arte es un servicio público que sale de su control para hacerse presente en las calle, donde viven con la ciudadanía, exponiéndose a las inclemencias climatológicas hasta deteriorarse o lo que es mejor, cediéndole la posibilidad a un renovado arte que le otorgue al espacio intervenido una remozada lectura.
 
Como bien sabemos, la ciudad es un conjunto de espacios diseñados, perfectamente museable, donde los poderes político-urbanísticos suelen encapricharse con sus espacios públicos y lo que suceda en ellos. Es como si los espacios estuvieran a préstamo del ciudadano y a la entera disposición del despótico mercado, mientras que los problemas sociales que habitan estos espacios pasan a ser retóricas usadas como armas arrojadizas durante las elecciones. Probablemente, los gerentes de esta ciudad se han preocupado más por la arquitectura concreta y no por la arquitectura humana, perdiendo con ello de vista la promoción de los valores cívicos que entre muchas cosas nos permiten convivir como ciudadanía, mientras, los ciudadanos notamos a través de las actividades más banales que la ciudad no es otra cosa que una sociedad de lugares y se van encapsulando en eso lugares perdiendo de vista el resto de la ciudad. Ahora bien, Por el medio de la calle que es un festival que ha sobrevivido a otros tantos festivales y bienales para posicionarse como el único festival urbano de la ciudad de Caracas, que a bases de ensayo y error ha conjugado azarosamente la arquitectura concreta y la arquitectura humana de la ciudad, donde acuden ciudadanos de toda la ciudad, y donde, y muy a pesar a ello, y de los excelentes artistas que al mismo acuden, su éxito contiene una feroz critica, por verse desbordados por exaltados jóvenes que creen que este tipo de evento otorga licencia para el exceso. Lo lamentable, es ver como la emergente Ruta nocturna en los museo tropiezan exactamente con los mismos problemas de orden publico, y ante lo impredecibles de esta mala actitud urbana, la ciudad tiene que admitir; que cuándo fallan las estructuras morales de una sociedad el caos se alimentan de ella, y es cuándo los eventos en el espacio público y el arte urbano son confundidos con la colectivización de la anarquía y el vandalismo justificado. Es entonces, que la ciudad real deber imponerse y preceder a la ciudad imaginada por los poderes político-urbanísticos, porque estos festivales no deben entra en el dilema de querer cambiar la sociedad y tener la capacidad de poder cambiarla de verdad, porque son una muestra de ciudad, arte y ciudadanía.


A favor, de estos festivales y de los distintos eventos que asumen la calle como escenario, podríamos decir, que los ciudadanos paulatinamente se han acostumbrado a mira con mayor tolerancia al arte urbano, y que si bien, los mismos ha normalizado al arte urbano a la cotidianidad citadina, también le ha quitado la magia que le otorga la clandestinidad. Pero, no debemos contentarnos con sólo ver crecer la hierba, y decir que ahora tenemos más festivales, más eventos de calles, más colectivos activistas a favor de la ciudad, por lo tanto, tenemos más artistas y por supuesto más espacios para recrearnos, debemos esperar que el arte urbano a través de sus artistas y los festivales como Por el medio de la calle o La ruta nocturna en los museos juntos las instituciones culturales, revisen y amplíen sus compromisos con la esfera de lo publico, no obstante, es justo que nos sintamos satisfechos, porque de alguna manera, estamos tomando conciencia de que tenemos la necesidad de generar un nuevo espacio publico, y sin animo de ser nihilista, podemos afirmar, que estamos entendiendo que la ciudad es una proyección de sus habitantes… y eso es entender mucho. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Las persianas americanas en el arte urbano.

Dast1, Bogota, Colombia.

El Ayuntamiento de Barcelona desde hace cuatro años atrás hasta día de hoy, prohibía la utilización del spray en vía pública algo penado por la ley de urbanismo de la ciudad con una multa de 3000€, aplicado con ello un nivel de tolerancia cero, además llevan años intentando normalizar la situación del arte urbano en la ciudad desde colectivos de artistas, centros de arte y empresas privadas sin mucho éxito, sólo para mantener esa marca registrada de ser la ciudad modernista de Gaudi, Puig, Montaner para nombrar algunos de su renombrados arquitectos, sobretodo, para mantener la rentabilidad del turismo, porque como muchos sabemos, la mayoría de los ciudadanos que viven en Barcelona no son oriundos de esas ciudad, de hecho, no son ni catalanes. El caso es, que sin ser algo exclusivo de una ciudad como Barcelona, nuevamente los diseñadores de ciudades y aquellos a quienes sirven no sólo desconfían de las prácticas reales de los ciudadanos y sino también se mantienen al margen de la sociedad que las ciudades contienen, haciendo ver que los espacios públicos son para ser contemplados y de vez en cuando recorridos a través de pasajes debidamente indicados. Lo cierto, es que el ayuntamiento catalán en su afán erradicar el “graffiti” en todas sus manifestaciones por fomentar el vandalismo, a través de su Departamento de Paisajismo de la Ciudad penalizaba por igual con multas a comerciantes y pintores in situ si las persianas eran grafiteadas, evitando que cada comerciante pudiera disponer o poner el dibujo que quisiera en su persiana por ser una practica ¡tercer mundista! que nada aporta a la estética de la ciudad. Pues, ahora resulta que gracias a la crisis que se vive en España y la sempiterna intención de Cataluña en ser una comunidad soberana, el tema de las persianas han sido relacionada con los grandes momentos de la catalanidad, y este hecho van a permitir cierta licencia para las pintadas y los grafittis. Es probable que las autoridades de la ciudad condal hayan recordado que la calle puede ser una fuente inagotable de inspiración que va más allá de los edificios, monumentos y parques, y que esta inspiración también se encuentra suscrita en el lenguaje del arte urbano, que a menudo es el más indicado y es el más efectivo para subvertir la realidad urbana que la retórica política y, que el mismo puede ser un excelente aliado para una institución político - social como lo es un ayuntamiento. Afortunadamente, eso lo ha entendido la alcaldía del municipio Chacao en la ciudad de Caracas, que a través de un consenso (vecinos, comerciantes y artistas) ha permitido que las persianas de los comercios de este municipio se conviertan en unas vitrinas para el arte urbano. También cabe la probabilidad, muy a pesar, que arte urbano nace en las ciudades del primer mundo, que este realmente sea una practica tercermundista, una practica que funciona y fomenta la convivencia en ciudades como Caracas que necesita más convivencia ciudadana y menos hipocresía institucional. Desde luego, si creemos que el arte urbano puede transformar una ciudad no estamos ni tibio, esa es una utopia que se la dejamos a los jóvenes grafiteros, que por jóvenes creen que a través del graffiti pueden fomentan la anarquía, el activismo y cambiar al mundo sin desprenderse de sus inflados egos, y quienes por lo general suelen ignorar que el arte urbano primero es un arte y luego una manifestación que bien empleada es un medio para un fin y no al revés.




miércoles, 21 de noviembre de 2012

Taller de Bicicletas interviene en el Bulevar Petare 2012

La Plataforma creativa urbana Taller de Bicicletas con el apoyo de la Alcaldía del municipio Sucre y a través de su Fundación José Ángel Lamas celebró la reinauguración del Teatro César Rengifo con una 2da Interferencia en Petare convirtiendo las calles junta las demás actividades de este pintoresco sector colonial de la ciudad Caracas en un gran escenario para las artes urbanas.

En el marco de nuestro tercer aniversario Taller de Bicicletas regresó al casco colonial de Petare para realizar la segunda interferencia en el casco histórico de Petare, luego de la efectuada con pendones en el 2010. Esta vez se realizó un nuevo Happening con Post it titulado “Un deseo para Petare” donde participó gran parte de la ciudadanía que asistió a Petare. Además se realizó un tendedero lumínico con franelas blancas y dispositivos LED los cuales fueron cedidos por el colectivo español Luzinterruptus en la plaza Sucre de Petare, asimismo, se contó con el apoyo de artistas aliados quienes siempre acuden ha llamado de la Plataforma, tales como, el activista urbano Pax quien liberó libros en los espacios público de Petare, los artistas urbano como Saz Oner y Flix quienes realizaran un mural que vino precedido por un taller de arte en los espacios públicos dictado por Douglas García R, la intervención de artista urbano D11, también el artistas Jonathan Carvallo realizó juntos los chicos de Taller de Bicicletas un performance y cerramos nuestra interferencia con los video de artistas como Bakro y Dalia Ferreira.

La 2da Interferencia en Petare estuvo inmerso en un proyecto titulado Bulevar Petare 2012 donde se desarrollaron unas 40 actividades a lo largo de un circuito conformado por un conjunto de espacios culturales entre los cuales destaca la Fundación Lamas, la Fundación Bigott, la Casa Parroquial, el Teatro César Rengifo, el Museo de Petare y su estacionamiento, la Casa de la Cultura de Petare, la Capilla María Magdalena, la iglesia del Dulce Nombre de Jesús, la plaza Sucre y las estrechas calles del propio Centro Histórico de Petare que fueron cerradas al transito automotor a favor de un rato de sano esparcimiento y fomentar el arte como recurso para el rescate de los espacios públicos y de la convivencia ciudadana.

Es propicio destacar que esta nueva Interferencia / Aniversario es parte de nuestro proyecto “El ARTE DE HACER CIUDAD” y con ello demostrar que muy fácil ser ciudadano y artista a la vez y que entre todos lograremos podemos cambiar la manera de ver y sentir a la ciudad.

Flayer

Taller de Bicicletas.

Liberación de libros por Pax.

Graffitti por Flix y Saz Oner. 

Post it, Un Deseo Para Petare.

Post it, Un Deseo Para Petare.

Post it, Un Deseo Para Petare.

Intervención de D11

Performance Jonathan Carvallo

Performance Jonathan Carvallo

Tendedero Lumínico

Tendedero Lumínico
  

Tendedero Lumínico
  

Video Dalia Ferreira

domingo, 2 de septiembre de 2012

Crónicas con Luzinterruptus



Cuando en Taller de Bicicletas nos enteramos que el colectivo Luzinterruptus vendría a Caracas para presentarse en festival urbano “Por el medio de la calle”, nos motorizamos inmediatamente para conocerle y consecuentemente ayudarles en su montaje, desde luego, estar al tanto de sus historias urbanas como artistas. En realidad, fue muy grato conocerles porque ellos comparten amigos comunes con Douglas (Taller de Bicicletas) quien vivió muchos años en España compartiendo andanzas como artistas urbanos de ese país. Enseguida, surgió entre ellos las coincidencias y subsecuentemente la complicidad que se da entre personas que conocen y trabajan las calles, y esa buena vibra alcanzó al resto de grupo.

Dicen que las ciudades se las conoce, como a las personas, por el andar. Por lo tanto, ellos (Luzinterruptus) no tardaron en corroborar sus impresiones visuales y preguntar sobre la ciudad de Caracas. Douglas solía responder desde su memoria individual y referencia personal, la relación que podríamos encontrar entre Madrid y Caracas, elaborando juntos una especie de croquis urbano colectivo, complementado por metáforas urbanas en cuyo ejercicio nos permitían a quienes allí nos encontrábamos darle un sentido a la  naturaleza estética del arte urbano: el adentro, afuera, el antes y después del mismo; de las ciudades que se toman y someten para otorgarle color y frescura. Todo ello, le daba luces a nuestra proyección imaginaria de la ciudad que tenemos y de aquellas que desconocemos.


Pronto entre miles de bombillitas Led´s, pilas de litios, figuritas coloridas de peces, anémonas y boyitas “made in China” y bolsas plásticas trasparentes, que tenían que ser ensambladas como parte de la propuesta titulada “Un río envasado que ocupa la calle”, que sería plantada en la calle durante el festival. Amenamente, Luzinterruptus, algunos voluntarios y quienes formamos parte de Taller de Bicicletas, intercambiábamos impresiones a la vez que entrábamos en ritmo, de manera de tener todo a tiempo para el montaje final del día sábado. Todos éramos parte de una algarabía generalizada, aun así, visualizábamos lo que podría ser la instalación, a la vez, que ensamblamos una a una las piezas de aquella singular intervención. No obstante, todo se silenciaba, para escuchar las conversaciones que sostenían los chicos de Luzinterruptus con Douglas. Donde se hablaba como la depresión económica de España y la crisis del sector inmobiliaria en la ciudades habían afectado al amplio gremio de arquitectos y como estos se habían volcado al arte urbano, lo ecológico y al reciclaje para de esa manera activarse dentro de sus conocimientos y su sentir ciudadano. Mientras, que por su parte, los artistas urbanos, cada día más se mimetizan con los activistas sociales, todo con el fin de subvertir la calle de una manera creativa, porque de esa manera, sumaban el apoyo de aquellos ciudadanos que a pesar de su desencanto por la mala política, no se atreven asumir la calle como el medio más efectivo de expresar su indignación. Lo que dejaba claro, que el arte urbano desde la época de Muelle en los 70 era cosa de profesionales y no tanto de chavales irreverentes. Por nuestra parte, Douglas como el resto de Taller de Bicicletas replicábamos, diciéndole que Caracas cada día más se consolidan los colectivos ciudadanos, y que a través del arte y/o la creatividad crean conciencia de ciudad, eso ha hecho que cada vez el espectador urbano haga sus veces de artista y esté más dispuesto en asumir su rol de ciudadano y, lo importante era eso, que los caraqueños dejen de ser espectadores y asuman protagonismo dentro de su propia ciudad, y que los artistas urbanos ya eran reconocidos por la ciudad y lo que es mejor gozaban cada días más de su simpatía.






Sólo un pequeño grupo de los voluntarios, incluyendo a Taller

Luzinterruptus y Taller de Bicicletas, coincidíamos en los escenarios de la vida colectiva mental de los ciudadanos que viven y son conmovidos por el acontecimiento cultural, el escenario social y urbano que desde la ciudad se construye. Desde luego, como se liberan los espacios simulados o esos no lugares que nos atraviesan a diario, los ruidos visuales: las vallas, la publicidad, el graffiti, los avisos callejeros, los pictogramas y tantas otras fantasmagorías que ha hecho, en el caso especifico de Luzinterruptus opten por las instalaciones lumínicas transitorias sustentado por las luces Led´s. Concluyentemente, distinguíamos que cada ciudad tiene su propia estilística y vida social pero todas demandan lo mismo; mejores gerentes que nos garanticen servicios, seguridad y por supuesto una estupenda ciudadanía, para de alguna manera evitar que aquello que solemos llamar lo cotidiano, se nos convierta en una triste realidad.


 Las instalaciones lumínica Luzinterruptus bien la conocemos porque están en su blog y han sido posteadas por miles en el facebook. Pero del anecdotario de donde podríamos nutrirnos con las experiencias en las distintas ciudades no sabíamos nada. Así que una especie de alternancia oral, los chicos nos relataban de como Nueva York, con la ayuda de un taxista quien atravesó su taxi para impedir que otros vehículos pudieran atropellarles pudieron intervenir una calle, de cómo en Hamburgo tuvieron un apoyo masivo de voluntarios todo gracias a que ese voluntariado traía como recompensa un boleto para el festival, de cómo la intervención de Melbourne con 10.000 libros era digna de un record Guinness, así mismo comentaron las particularidades de su intervención con bolsas iluminadas en un contenedor de escombros frente al museo suizo de Winterthur y de las expectativas que tienen con su posible intervención en la ciudad de Buenos Aires. Dejaron claro, que ellos hacen dos intervenciones al año para la ciudad de Madrid las cuales subvencionan gracias a las participaciones que realizan en los distintos festivales internacionales. Evidentemente, todos estos relatos de intervenciones, arte y ciudades, generaron una dócil y genuina envidia entre nosotros.


El sábado comenzaron a disiparse las interrogantes que suelen atacar a todos los artistas antes de una puesta en escena. Ese día, y como se ha hecho costumbre desde temprano mucha gente comenzaba a merodear por la calles, buscando ver los distintos montajes y conocer a los distintos artistas que suelen presentarse en este evento. Poco a poco, una a una, íbamos terminando las 2.000 bolsas iluminadas que a manera de pecera este colectivo madrileño tenía proyectadas para nuestra ciudad. Cabe decir, que por realizar esta instalación desconocían que su ciudad estaba de fiesta, porque el Real Madrid había ganado la súper copa de España, mientras, el Atlético hacia lo mismo en la súper copa de Europa, pero en este el momento, ello eran arte y parte del mayor de los festivales de calle que se hace en Caracas. Finalmente, todo estuvo estupendo, Luzinterruptus se lució con la instalación, Taller de Bicicletas y demás voluntarios quedamos encantados, la gente quedó fascinada y la ciudad ideal como hábitat perfecto seguirá siendo esa utopia que desde la Antigüedad ha preocupado al hombre.





























martes, 21 de agosto de 2012

4ta edición de Urbanitas en la Ruta Nocturna de los Museos.


Diseño de Esther García
Esta nueva edición de la propuesta pública Urbanitas, insertada dentro de la Ruta nocturna de los Museos realizada por el IARTE y el ministerio popular de la Cultura, y que se realizó el viernes 17 de Agosto en el corredor vial de la avenida México que lleva de la Galería de Arte Nacional a las Plazas de los Museo, llenando de diversas propuestas creativa la calle y  permitiéndole en el caso de Urbanitas a los transeúntes a ser parte activa de una interferencia a través de intervenciones de maniquíes y cabinas telefónicas y dibujos digitales, sino que también pudieron interactuar con artistas urbanos tales como Miss Hask, Saz Oner, D11, Gub, Bakro, Gladys Calzadilla, Gata Gamboa, Andreina Acero y Calaca quienes trabajaron sus piezas in situ apoyados por los chicos de Taller de Bicicletas que a sus vez presentaron una propuesta lúdica con Post it con un deseo para la ciudad y coloridas Rayuelas.

Rayuela

Por Douglas García
Intervención de D11

Calaca


Nudos Crochet

Andreina Acero


Miss Hask


El propósito de esta nueva edición de Urbanitas, es rehabilitar la urbanidad en la arquitectura humana de nuestra ciudad a través del activismo ciudadano y el Arte, entendiendo que el arte es el guiño necesario para establecer un dialogo entre el espacio urbano y la ciudadanía, asimismo, que estos se unan de una manera activa a las distintas propuestas que están insertada en la Ruta nocturna de los museos.



Gata Gamboa

GUB

La plataforma creativa urbana Taller de Bicicletas entendemos que los espacios públicos son espacios democráticos, por lo tanto, debe ser un espacio de intercambios donde se debe retomar el espíritu constructivo y corazón positivista de nuestra urbe y debemos asumir la calle como un espacio de creación e interacción, y que estas calles sean el cuerpo de nuestra 
creatividad.








viernes, 11 de mayo de 2012

KEITH HARING


Keith Haring nació y creció en Reading, Pennsylvania. Mostró temprano interés por el arte y estudió diseño en la Ivy School of Professional Art de Pittsburgh, ciudad en la que montó su primera exposición individual –de obra aún abstracta– a los veinte años, en 1978. Ese mismo año se trasladó a Nueva York para estudiar en la School of Visual Arts. Allí entró en contacto con el graffiti, que se convertiría en una de las mayores influencias en su trabajo, y desarrolló la campaña de postgraffiti que le llevó a la fama.
En la percepción mayoritaria las actividades del graffiti y del postgraffiti forman parte de un confuso conjunto de elementos cuyos parecidos son evidentes pero cuyas fundamentales diferencias pasan desapercibidas. Como hemos repetido a menudo, la diferencia básica entre uno y otro es su público: el escritor de graffiti se dirige exclusivamente a una audiencia especializada compuesta sólo por sus pares –los únicos preparados para entender su mensaje– mientras el artista de postgraffiti trabaja para el público general.
Uno de los malentendidos más comunes producto del desconocimiento de esta realidad es la clasificación de Keith Haring, Jean-Michel Basquiat o Kenny Scharfcomo artistas del graffiti. Aunque el fenómeno sería una influencia importante en todos ellos ninguno de los tres fue nunca escritor de graffiti. Eran pintores formados en la tradición del arte culto que experimentaron en mayor o menor medida con la actuación independiente en la calle.
La vinculación es consecuencia de varios factores. Por un lado, sus estilos pictóricos –definidos como “bad painting” (pintura mala)– son en diferente medida cercanos al del graffiti de entonces. Por otro, los tres saltaron al estrellato a principios de los ochenta en Nueva York, mientras tenía lugar el breve boom del graffiti en el mundo del arte, que llevó a un puñado de escritores del metro como Lee o Futura 2000 a pintar sobre lienzo y a exponer internacionalmente. Por supuesto, Haring y Basquiat consiguieron fama a través de sus obras de calle, pero éstas no formaban parte del juego del graffiti. Eran en realidad muestras de postgraffiti, dirigidas al público general.
Existieron numerosas conexiones entre los pintores del bad painting y los escritores convertidos en artistas. Ambos grupos compartieron a menudo escenario en exposiciones colectivas. Fue precisamente en una de ellas –la influyente Times Square Show de 1980– donde Haring contactó con Fab 5 Freddy y otros escritores de graffiti. La convivencia tenía también lugar en ciertos clubs nocturnos irreverentes y cargados de contenido artístico, el ambiente natural de Haring y su entorno. En el Mudd Club el artista comisarió en 1981 la muestra colectiva Downtown Invitational Drawing Show, que incluyó a Crash y Daze entre otros muchos escritores. Haring estableció una relación cercana con Fab 5 Freddy y con las culturas del graffiti y del hip-hop.
El artista llegó a la ciudad cuando el graffiti vivía sus años dorados y desarrolló enseguida una afinidad hacia él: “Llegué a Nueva York en un momento en que las pinturas más bellas que se exhibían en la ciudad iban sobre ruedas –sobre trenes–, pinturas que viajaban hasta ti en vez de lo contrario.” “Me sentí inmediatamente a gusto con este arte. Era consciente de él donde quiera que estuviera. Así que el tiempo invertido en viajar a una galería, performance o concierto era tan interesante y educativo como aquello que me dirigía a ver. A veces ni siquiera me subía al primer tren. Me sentaba y esperaba a ver qué había en el siguiente.”
Un tren cualquiera en las líneas IRT, 1980
Pero Haring nunca pretendió practicar el graffiti: “Nunca tuve intención, sin embargo, de subirme al carro e imitar su estilo.” Fab 5 Freddy lo expresa así: “Recuerdo que teníamos conversaciones sobre el graffiti, le encantaba, entendía lo que era, sentía la energía, quería ser parte de ello, pero quería hacer su propio producto individual.”
La atracción de Haring por el graffiti tenía que ver con diferentes aspectos: “la imaginería pop, la dedicación al dibujo que hace merecer la pena el peligro […].” “La técnica de dibujo con aerosol es impresionante porque es increíblemente difícil. Y la fluidez de la línea, y la manera en que lidiaban con la escala para hacer esos trenes tan enormes. ¡Y siempre el contorno negro y definido que ataba los dibujos entre sí! Era la línea con que había estado obsesionado desde la infancia.” Efectivamente, los contornos de línea definida que caracterizan tanto el graffiti –donde aparecen procedentes del cómic, los dibujos animados y la rotulación comercial– como el trabajo de Haring –que los toma también de los dibujos animados, la base de su educación estética– ya estaban presentes en la obra del artista antes de su llegada a Nueva York.
La línea es además el elemento con que se construye la firma, la forma de graffiti más denostada, cuyos valores formales ni siquiera los paladines del fenómeno se atreven casi nunca a defender. Las firmas ejecutadas con rotulador cubrían por entonces de arriba a abajo los interiores de los vagones de metro en un salvaje contrapunto a los coloridos exteriores. Haring era también admirador de los interiores y apreciaba en las firmas valores cercanos a los de la caligrafía oriental o a los de artistas gestuales como Dubuffet o Alechinsky.


Interior de un vagón en las líneas IRT, principios de los ochenta
Pero el aspecto del graffiti que más interesó a Haring fue “la relación directa entre el artista y la audiencia.” Esta cercanía satisfacía su vocación populista, que le llevaba también a apreciar la amplitud del espectro de público que podía alcanzar actuando en la calle. Haring tomó consciencia de esto poco después de llegar a Nueva York en una ocasión en que, pintando en un estudio con grandes puertas abiertas a una calle transitada, observó cómo viandantes de todo perfil social se detenían y comentaban su obra.
Otros artistas que experimentaban entonces en Nueva York con la actuación independiente en el espacio público contribuyeron a la salida a la calle de Haring, especialmente su amiga Jenny Holzer. La piezas textuales que ésta venía instalando en forma de carteles desde 1977 inspiraron –junto con el “cut-up” de William Burroughs– el primer proyecto callejero de Haring, de 1980, una serie de carteles fotocopiados que reproducían titulares satíricos compuestos a partir de recortes de prensa sensacionalista. Los textos se acompañaban con fotografías de los protagonistas de las imposiblemente escandalosas noticias, casi siempre Reagan o el Papa.
Entre sus primeros experimentos de calle estuvo también la contrapublicidad: ese mismo año Haring intervino una serie de paneles publicitarios de Chardón –que mostraban el rostro de una mujer junto al trasero de un hombre enfundado en unos vaqueros– obliterando la primera letra de modo que leyeran “hardon” (erección). Tanto estas intervenciones como los carteles satíricos se encuentran entre los primeros ejemplos documentados de culture jamming, el conjunto de tácticas de activismo posmoderno que distorsionan con humor el lenguaje dominante para volverlo contra sí.





Originales de dos de los carteles instalados por Haring en las calles de Nueva York en 1980
Pero el proyecto público que dio fama a Haring fue otro. En 1980 comenzó a dibujar con tiza sobre los papeles negros con que la empresa explotadora de los paneles publicitarios del metro los cubría en los periodos en que no estaban alquilados. Aunque su actividad tenía lugar en el escenario más característico del graffiti la actitud de Haring era muy distinta a la de los escritores. Actuaba abiertamente mientras el metro estaba en funcionamiento, sujeto a los comentarios del numeroso público y en compañía de una fotógrafa que documentaba el proceso. Este conjunto de factores conferían a la obra un componente performático que el artista consideraba importante.
La elección de un soporte temporal –cuya usurpación no causa mayores daños– y de un material tan poco agresivo como la tiza separaba claramente el trabajo de Haring del graffiti, y solía además evitar problemas legales al artista. Pero la principal diferencia entre el graffiti y los dibujos de Haring radica en que éstos son inteligibles para el público, la característica básica del postgraffiti. Los dibujos, siempre cambiantes, eran ejecutados con un estilo claro y legible, que además de hacerlos accesibles permitía la rapidez de lectura necesaria en un entorno de flujo rápido como es el metro.
El trabajo público de Haring funcionó como una campaña de postgraffiti narrativo. A lo largo de varios años e infinidad de dibujos –hasta cuarenta en un solo día– el artista desarrolló en los paneles del metro un universo simbólico y gráfico personal que los viajeros reconocían y con el que establecían una relación diaria. Este desarrollo fue incentivado por la transitoriedad del soporte: para mantener su presencia en el metro Haring había de producir nuevos dibujos tan pronto como los carteles eran cubiertos, lo cual sucedía con frecuencia. Haring sacó también sus dibujos del metro a la calle –aunque en menor medida– sustituyendo en algunos casos la tiza por el grueso rotulador permanente propio del graffiti.
Fotografía de Ivan Dalla Tana, 1984
La enorme popularidad del postgraffiti de Haring entre la gente de Nueva York llamó en seguida la atención del sistema del arte: Andy Warhol lo adoptó en su círculo y el entonces emergente galerista Tony Shafrazi le organizó en 1982 una sonada exposición individual que significaría el despegue de su fulgurante éxito, por el que se convirtió en un popular personaje mediático en todo el mundo. Pronto exhibió su trabajo en la galería del influyente Leo Castelli y se estableció como estrella del arte profesional, aunque su populismo impidió siempre su plena aceptación entre la crítica especializada.
Haring siguió considerando el metro su lugar preferido de trabajo y no dejó de actuar en él hasta 1986, cuando el éxito comercial comenzó a provocar el robo de sus dibujos, un fenómeno que se viene repetiendo durante el último par de años en la escena del arte urbano. Ejecutó además numerosos murales en diferentes países, en ocasiones de forma autónoma. Su obra incorporó contenidos políticos cada vez más explícitos sobre todo a partir de 1988, cuando conoció su condición de seropositivo. La enfermedad le quitó la vida en 1990.
Un aspecto tan determinante como silenciado en la carrera de Haring es su colaboración con el escritor de graffiti de origen portorriqueño LA II o La Rock (Ángel Ortiz), a quien conoció en 1980. Haring había visto a menudo la firma de LA II –que tenía entonces trece años– en el East Village, el barrio natal del escritor. Impresionado por su juventud y talento Haring adoptó a LA II como protegido y lo convirtió en su colaborador durante varios años.
La relación fue estrecha y mutuamente enriquecedora: Haring introdujo a LA II, de origen humilde, en el ambiente del arte y lo llevó consigo en sus viajes internacionales. LA II por su parte llevó a Haring a una cochera de Brooklyn en la que el artista tuvo oportunidad de experimentar sobre el soporte tradicional del graffiti, los vagones de metro. Haring se benefició además de la credibilidad callejera que la participación del escritor confería a su obra.
Ambos coprodujeron un gran número de pinturas y objetos en los que el escritor llenaba de firmas los espacios negativos entre las líneas de Haring. Esta aportación fue decisiva en el desarrollo del lenguaje del artista y dio lugar al estilo que Haring convertiría en una de sus señas de identidad. LA II afirma que, si bien Haring le trataba como un igual y compartía con él los beneficios producidos por sus obras conjuntas, la fundación que administra el legado del artista le ha ignorado y ha comercializado su trabajo sin darle crédito ni dinero. Efectivamente es muy habitual encontrar en catálogos y exposiciones trabajos conjuntos atribuidos sólo a Haring.
Keith Haring y LA II: “Untitled”, 1981. Acrílico y rotulador sobre metal, 120×120cm
Llevando a la práctica el legado teórico de Warhol, Haring fue el primer artista en producir obra para el mercado popular. Dio rienda suelta a su vocación populista comercializando numerosas series de merchandising que daban la oportunidad a cualquiera, sin distinción de capacidad económica, de poseer una muestra de su obra. Esta diversificación de mercados es uno de los aspectos más característicos de la actual escena del arte urbano. Haring fue también pionero en el acceso al sistema del arte a través de una previa aceptación popular y mediática, la ruta que han recorrido recientemente Banksy o Shepard Fairey.
El éxito comercial de Haring avivó enormemente la escena de arte urbano que venía desarrollándose en Nueva York y tuvo eco también en las surgidas durante esos años en París o São Paulo. En un fenómeno equivalente al actual “efecto Banksy” numerosos artistas se echaron a la calle, en ocasiones con objetivo de construirse rápidas reputaciones personales que intentar rentabilizar en el mercado el arte.
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Las citas están tomadas de los siguientes textos: Gruen, John: “Conversation with Keith Haring”. En “The Keith Haring Show”, catálogo de la exposición del mismo título. Skira, Milán, 2005. | Haring, Keith: “Art in transit”. En “Art in Transit, subway drawings”. Harmony books, Nueva York, 1984. | Stark, David: “Conversations” (entrevista con Fab 5 Freddy, 1997). Página web de The Keith Haring Foundation.
(Fuente: Urbanario)